Noticia
[1-03-2010]
«Las enfermeras de las residencias geriátricas están desbordadas»
El Diario Vasco recogió el sábado una entrevista a la enfermera geriatra y vocal de este Colegio, Pilar Lekuona, donde habla de la situación actual de las residencias geriátricas en Gipuzkoa y el papel de la enfermería.
La evolución en los últimos diez años de las personas mayores que llegan a las residencias de Gipuzkoa ha condicionado la asistencia sanitaria en estos centros hasta el punto de que, en la actualidad, las enfermeras geriátricas, sobre las que pivota esta atención, no dan abasto, a pesar de que su presencia supera el ratio que exige la Diputación y que fue establecido en un Catálogo de Servicios pactado en 2006. Esta es una de las conclusiones que se desprenden del estudio firmado por Pilar Lekuona, elaborado con datos proporcionados por 54 de las 65 residencias concertadas de Gipuzkoa. Un estudio que, según dice su autora, enfermera geriátrica, ha deparado algunas sorpresas.
- ¿Qué ha pasado para que se haya llegado a esta situación?
- Confluyen diversos factores, desde las propias características del usuario, mucho más envejecido, a la necesidad de asumir funciones que son más propias de otros ámbitos, o que en su día no se hizo adecuadamente el cálculo de necesidades en el Catálogo de Servicios y se calculó claramente a la baja, sin prever la evolución de los residentes. El resultado es que la enfermera geriátrica está desbordada. Y, además, preocupada ante la previsible reducción de las exigencias por parte de la Diputación a sus centros concertados.
- Comencemos, entonces, con la evolución del residente.
- Los usuarios son ya personas que entrarían en un sistema de larga estancia, cargados de patologías y con constantes reagudizaciones, que aumentan y complican el trabajo de enfermería. En el estudio se refleja la evolución del residente entre 2001 y 2008 y se aprecia que en este periodo los grandes dependientes han aumentado un 41%. Las personas autónomas han pasado del 24% al 7% y los grandes dependientes, del 55% al 80%. Este cambio implica la necesidad de contar con otro tipo de recursos porque, además, los grandes dependientes están durando más, se mueren con más edad lo que, por otra parte, indica que están siendo bien atendidos. Y otra cuestión, las tres cuartas partes de los usuarios se mueren en la residencia, es decir, que estamos atendiendo la terminalidad de estas personas, lo que exige una dedicación más específica. Y vemos que no llegamos, que hay carencias de todo tipo, profesionales y materiales.
- Sin embargo, en el ratio establecido en el Catálogo de Servicios pactado hace cuatro años con los servicios sociales de la Diputación , la dotación de enfermería está por encima del 100%.
- Claro, está en el 127%. Pero es un dato que no se ajusta a la realidad. Cuando se estableció el ratio no se contó con la carga de trabajo real que se está asumiendo, nos hemos quedado cortos a la hora de establecer esa valoración, tan cortos que con el 127% estamos sobrecargadas de trabajo. Y ello, incluso contando con que las residencias han hecho su trabajo en esta adecuación. De los 54 centros analizados, sólo 5 no han conseguido alcanzar el ratio establecido. Está ocurriendo, además, que la enfermería ha comenzado a asumir funciones que no le corresponden para suplir las carencias en la dotación de otro tipo de profesionales.
- ¿A qué se refiere?
- Enfermeras y auxiliares cumplen los ratios establecidos, pero no los médicos, ni los psicólogos, ni los asistentes sociales. Y así, la enfermera, como está allí, a veces en los ingresos tiene que desempeñar labores de trabajadora social y donde falta el psicólogo está atendiendo a los usuarios a nivel de intervención psicosocial. Además, en la mayoría de los centros, la enfermera es la responsable de la gestión sanitaria.
- Hablaba también de carencias materiales.
- Sí, a veces tenemos problemas para conseguir los materiales sanitarios básicos que necesitamos para tratar a los residentes. Pero esto es una cuestión de coordinación interinstitucional, ya que dependemos de los centros de salud. Una mejor planificación en este sentido evitaría, por ejemplo, que los residentes tuvieran que desplazarse constantemente a los centros de salud, llamar al 112 e incluso se evitarían traslados al hospital. Y es que, como ha sucedido, a veces no tenemos a mano un medicamento tan básico como el Betadine para hacer una cura.
- También se pueden desprender datos positivos en el estudio...
- Claro que sí; que desde 2001 a la actualidad se ha avanzado considerablemente y, sobre todo, hemos comprobado que son muchas las profesionales que están motivadas con el trabajo que realizan. Y además, el ritmo en que se ha ido implementando el Catálogo de Servicios entre los centros es muy positivo. Han hecho un buen trabajo. Pero en relación a esto último existe una enorme incertidumbre con lo que vaya a decidir la Diputación.
- ¿Se refiere a la rebaja de exigencias anunciada?
- Tememos las consecuencias de una reducción en la demanda de los ratios de personal respecto a lo que se aprobó en 2006. Ese año se publicó el Catálogo de Servicios de los centros geriátricos concertados con Diputación y especificaba que las residencias dispondrían de tres años, 2007, 2008 y 2009, para ir cumpliendo progresivamente los requisitos. A tal efecto, al final de cada ejercicio se publicarían las órdenes forales correspondientes. Así ocurrió con las de 2007 y 2008, pero todavía está por publicar la de 2009. A esto hay que añadir que en noviembre se comunicó la decisión de rebajar el ratio de enfermeras, del 100% al 92%. Pero si con el 127% no llegamos, estamos desbordadas, si se rebaja la exigencia, no sé qué va a pasar. Pero está claro que al rebajar el listón se va a dilapidar el esfuerzo que se había hecho en muchos centros. Además, en lugar de atender directamente al residente, habrá que echar mano más a menudo de Osakidetza.
Fuente: El Diario Vasco